Todos los hemos visto, siempre en algún lugar hay un vocho esperando, esperando a que alguien lo limpie, lo repare, lo ponga a punto o directamente lo restaure por completo.
Mientras esperan, se oxidan, se cubren de tierra y hasta sirven de pizarra para que los niños garabateen sobre ellos.
Foto de Berni Parada

