Es común en Santiago de Chile que cuando uno ve a otro escarabajo se saluda, le hace luces o toca la bocina, si te gustan los escarabajos y conduces uno, eres parte de una «familia».
En Maipú unos amigos me invitaron a formar un club, «Escaravagos», en una de las juntas llegó esta joyita, realmente hermoso, su dueño Fernando Segura, orgulloso posa junto a su escarabajo.
[Maipú / Santiago / Chile]
